Tecnología de BIORAF

Introducción

El aprovechamiento energético de la biomasa residual en nuestro país es de significación estratégica por su importante valor económico y por el impacto social y ambiental que puede generar ya que, en nuestro país, la biomasa residual actualmente se desperdicia, se utiliza de forma inadecuada o genera contaminación ambiental (por su eliminación al ser vertida a los ríos o mediante su quema).

Los problemas técnicos que no permiten el aprovechamiento de la biomasa residual son: la baja densidad energética de los residuos, el grado de dispersión en que se encuentran, el elevado contenido de humedad y la heterogeneidad de los mismos. Todos estos problemas constituyen barreras para su utilización directa en procesos de combustión y gasificación, así como la falta de información sobre los recursos y el desarrollo de nuevas tecnologías para su aprovechamiento.

Si bien los diferentes procesos de densificación desarrollados y acopiados a los residuos en estado virgen permiten obtener productos como pellets y briquetas que se caracterizan por su mayor densidad, mayor contenido de humedad, mayor resistencia, facilidad para su manipulación y transporte; y un balance neutro de dióxido de carbono, aún presentan un elevado porcentaje de materia volátil, lo cual ocasiona “llama amarilla” y cuantiosos humos durante su combustión, aspectos no deseados por ser dañinos para la salud y por ser contaminantes del medio ambiente. Además, presentan una rápida biodegradación . Asimismo, su poder calorífico resulta ser similar o inferior al del residuo de origen debido al tipo y cantidad de aglomerante utilizado durante el proceso de densificación.

Con la finalidad de ofrecer un combustible de mejor calidad, se ha desarrollado la novedosa “Tecnología BIORAF”, la cual busca corregir las deficiencias detectadas en los productos densificados en estado virgen.